Historia y arquitectura

Casa Convalescència, una de las últimas obras del
Modernismo catalán, forma parte del recinto del Hospital
de la Santa Creu i Sant Pau, proyectado a finales del siglo XIX.

La historia

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Casa Convalescència, una de las últimas obras del Modernismo catalán, forma parte del recinto del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, proyectado a finales del siglo XIX para paliar la carencia hospitalaria de Barcelona. El crecimiento de la ciudad y los avances en medicina habían convertido en obsoleto el antiguo hospital de la Santa Creu, del año 1401, situado en el Casco Antiguo.

La construcción de la Casa fue dirigida por Pere Domènech i Roura, que colaboró con su padre, Lluís Domènech i Montaner, y al que sustituyó en la dirección de las obras a su muerte, en 1923.

El edificio, que se destinó a albergar personas convalecientes – con una capacidad máxima de 100 residentes-, destacaba por sus solarios acristalados y disponía de una capilla, que dividía el edificio en dos alas, una para hombres y una para mujeres. La Casa disfrutaba de una vida autónoma del Hospital, con economía, cocina y farmacia propias.

El proyecto se financió con el dinero resultante de la venta de la antigua Casa de la Convalescència de la calle del Carme, cantidad que alcanzó las 1.750.000 pesetas de la época. En 1930, coincidiendo con la visita del rey Alfonso XIII para inaugurar el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, Casa Convalescència abrió sus puertas.

La Universitat Autònoma de Barcelona obtuvo la concesión para la utilización del edificio en 1969, con el fin de desarrollar diversas actividades académicas, hecho que consolidó la presencia de la universidad en la ciudad.

La renovación y rehabilitación de la Casa, iniciada en 1998 y realizada bajo la dirección del estudio de arquitectos Tusquets-Díaz & Associats, con el ambicioso objetivo de devolverla a su forma original, finalizó en octubre de 1999, momento en que volvió a ser inaugurada.

Anteriormente el conjunto hospitalario, incluyendo la Casa, había sido declarado Monumento Histórico Artístico en 1978 y Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1997.

En la actualidad, Casa Convalescència es la sede de la Fundació Universitat Autònoma de Barcelona en la capital catalana.


El edificio

La Casa, con una superficie de 6.245 m2 distribuidos en cuatro plantas y sótano, es un edificio singular con una arquitectura rica en elementos modernistas y guarda, a nivel estructural, la tradición catalana modernista de techos formados por bóvedas tabicadas y pequeñas vigas metálicas que tensan los arcos resistentes rebajados, construidos en obra vista a sardinel.

La entrada monumental da paso al vestíbulo, cuyas columnas y capiteles son de piedra natural, los arcos y los muros de fábrica de obra vista y las barandillas, alféizares y balaustradas, de piedra artificial. Allí se hallan cuatro murales con azulejos policromados que explican la historia de las familias donantes que hicieron posible la construcción de la antigua Casa de la calle del Carme: el escudo de armas de la familia Gualba, el de las familias Astor y Soler y el de la familia Ferran. Este último, expresado mediante un motivo de herradura de seis clavos, se repite en las baldosas del suelo del edificio, como recuerdo del principal benefactor de la primera Casa de la Convalescència.

En la planta baja, todas las salas están decoradas con barandillas de mayólicas, y se conservan paneles de azulejos, manufacturados en fábricas de Esplugues y Manises, en los que destacan leyendas de las virtudes Fe, Esperanza y Caridad y otras alusiones de carácter religioso.

En las escaleras que llevan a los pisos superiores, los escalones son de mármol o de piedra calcárea. La antigua capilla, ahora convertida en Aula Magna, presenta una proporción acusadamente vertical con una gran cúpula en el centro soportada por conchas, arcos de obra vista a sardinel y columnas de piedra pulida. El altar mayor, que originalmente contenía un extraordinario retablo que representaba a San Jorge, era de alabastro esculpido de estilo abarrocado, con columnas en forma de espiral y una multitud de relieves decorativos.


Los arquitectos

Lluís Domènech i Montaner (1850-1923) se encargó del proyecto, que ha convertido al Hospital de la Santa Creu i Sant Pau en el edificio civil más relevante del modernismo catalán. Esta es la obra más ambiciosa del arquitecto, de quien también cabe destacar el Palau de la Música Catalana, la Casa Lleó i Morera, la Fonda Espanya, la Casa Fuster, la Casa Navàs y la Casa Thomas, entre otras.

Su hijo Pere Domènech i Roura (1881-1962) es autor de la fachada del Estadio Olímpico de Montjuïc, la Casa de la Premsa para la Exposición Universal de 1929 y las Cooperativas Agrícolas de Espluga de Francolí y de Sarral.